domingo, 17 de enero de 2021

 

Interacción con comunidades aledañas a la Reserva Natural Formosa

Experiencia de transferencia transgeneracional de saberes con la comunidad Wichi El Aibal-Silencio.

Autora: Gpque. Natalia Sol Alfonso

E-mail: nsalfonso@apn.gob.ar

Resumen: El Plan de Gestión de la Reserva Natural Formosa, identifica como una prioridad el promover la revalorización de los saberes de las diversas culturas vecinas al área. En esta línea se diseñaron y comenzaron a implementar distintas acciones orientadas a  fomentar la transferencia de saberes tradicionales y la puesta en valor de prácticas culturales, arbitrando los medios para la organización y logística de los encuentros entre las comunidades wichí vecinas al área protegida, promoviendo el vínculo con la sociedad, en un contexto cultural diverso.

¿Qué se busca con estos encuentros de transferencia transgeneracional?

Graciela González, mujer wichí de la comunidad El Aibal-Silencio, relató en distintas visitas del personal de la RNF a la comunidad, que los wichí usaban históricamente el “Inhot” (barro), la alfarería, para diversos usos: acarrear agua en botijas llevadas en la cabeza por las mujeres, platos, ollas, tinajas para contener el agua fresca, juguetes para los niños, collares, macetas, pero advierte que nadie más de su comunidad sabe trabajar el barro. En un contexto de violencia naturalizada, por discriminación racial, y deficiencia en las políticas públicas que atiendan sus necesidades de salud, alimentación e ingresos económicos, la salvaguarda de las costumbres ancestrales ha quedado en un segundo plano. La organización de estos encuentros busca la vinculación de la Reserva con las comunidades vecinas, la incorporación de la perspectiva de género en las relaciones con las comunidades, la revalorización de los saberes ancestrales, la participación de los jóvenes y niños, así como la articulación del personal intercultural bilingüe de la RN Formosa, que hizo posible el desarrollo del encuentro.

En un principio se dio un acercamiento periódico a la comunidad wichí a través de visitas realizadas por la guardaparque Natalia Sol Alfonso, estás permitieron la construcción de un espacio de confianza entre el personal de la reserva y las mujeres de la comunidad.  En esos espacios las mujeres comenzaron a expresar algunas inquietudes como la importancia de mostrar su trabajo de alfarería, ante lo cual la reserva puso en funcionamiento algunos mecanismos para propiciar el intercambio y la participación de las comunidades wichí vecinas en la revalorización de sus prácticas ancestrales, en este caso particular, de la práctica INHOT (técnicas de alfarería wichí).

Posteriormente se diagramó un taller en la comunidad El Aibal-Silencio, organizado en conjunto con las autoridades de la comunidad y la experta en la práctica, cuyo objetivo fue generar un espacio de intercambio y trasnferencia entre las distintas generaciones de la comunidad en relación a las técnicas y saberes vinculados al INHOT.  Desde la Reserva fue posible la logística del taller gracias al Brigadista Emanuel Mendoza, como personal intercultural y bilingüe facilitando la comunicación y la confianza, así como la guardaparque Natalia Sol Alfonso con su rol de género.

El día del taller llegamos a la comunidad a las 8 de la mañana y nos dirigimos directo a la zona de El Silencio, dentro de la comunidad, para buscar a las dos expertas que quedan en la comunidad (Graciela y Helvecia), además ellas llevaron todos los materiales e insumos para trabajar y compartir y fueron acompañadas por algunas de sus hijas y nietas.

Entre los materiales que se utilizaron se mencionan bolsas con hueso para moler y tamizar, hueso molido y tamizado, barro molido y cernido y barro para moler, un tocón cuadrado de madera, un mortero de palo santo y el golpeador, frazadas para sentarse en el piso, un marco con mosquitero para cernir los materiales, un pedazo suelto de mosquitero también para cernir, elementos para el almuerzo, tortilla para comer, termos con agua para tomar, radio para escuchar música, “yicas” donde llevaban lo pequeño, la cucharita para modelar el barro, hilos y agujas por si tejían, y para hacer los collares también traían barro preparado (húmedo y amasado) para modelar las pelotitas y otras formas de cuentas.

Los materiales utilizados en la técnica INHOT fueron recolectados y procesados por las artesanas; y en el caso de las personas que trabajaron la técnica por primera vez, contaron con barro recolectado por el cacique de la comunidad, Francisco Quiroga, quién históricamente fuera el recolector de los materiales para su fallecida esposa que era artesana del barro, así mismo, los huesos para estas participantes fueron colectados por el personal de la Reserva; quemados y molidos por las participantes.

Bajo el techo del hogar de Saúl y Elisa nos estaban esperando otras mujeres y varones, niños y niñas de la comunidad para realizar el taller. Se armó una ronda donde cada una hacia algo, molían en los morteros, el hueso, el barro; tamizaban los materiales, hacían pelotita con el barro y Graciela que ya empezó a modelar su primer cacharro.

Algunos de los varones y Emanuel Mendoza realizaron tareas de apoyo del taller-encuentro como cocinar. Al mediodía aproximadamente se paró para almorzar y después se continuó, habiendo hecho todas las participantes al menos un cacharro.

Durante la jornada se desarrollaron varios de los distintos pasos de la técnica INHOT, desde el molido de los materiales, el amasado del barro, el moldeado de las piezas, y el bruñido una vez secadas al sol. De todo el proceso se fueron tomando fotografías y videos para un registro que será compartido en la comunidad una vez cumplidos tres talleres de la misma índole, así como el armado de una cartilla de memorias de los talleres.

De este encuentro destacamos el trabajo específico de las mujeres que llevaron adelante cada proceso de búsqueda y preparación de la materia prima, de los elementos, y la manufactura, siendo incluidos algunos niños y niñas. También han participado los varones haciendo un aporte logístico en infraestructura, preparación de leña, preparación de la comida, y otros materiales.

Realizamos luego unas breves encuestas a algunos participantes para hacer una evaluación para ajustes y también para la difusión en la radio local.

Hasta este momento del año, en el contexto de aislamiento que estamos transitando, se pudo llevar a cabo el primer encuentro, y la planificación del segundo, incluyendo esta vez mujeres de la otra comunidad vecina a la reserva, El Mistolar, distante unos 50 km de El Aibal Silencio. Este segundo encuentro se concretará ni bien lo permita el Aislamiento social, preventivo y obligatorio.

Un tercer taller entre las dos comunidades será planificado una vez concretado el segundo. Se espera poder seguir generando espacios de encuentro y acuerdos con la Comunidad para abordar la trasferencia de otros saberes y prácticas experimentales como por ejemplo otro proyecto de vinculación relacionado al uso de la planta conocida como chaguar o “chitsaj” (Bromelia hieronymi).

Son muchos los desafíos y las oportunidades que se derivan de estas vinculaciones con la sociedad. Al presente, esta relación entre la reserva y las comunidades wichí vecinas ha permitido generar un espacio de planificación conjunta que deriva en la revalorización del patrimonio cultural inmaterial wichí y en el uso sustentable de los recursos. La experiencia de la práctica INHOT, fue para varias participantes una primera vez, por lo tanto, un gran paso para la toma de su identidad cultural como un valor. Otro rol que puede asumir la reserva en este marco, es la articulación para el fortalecimiento de los lazos entre dos comunidades que estuvieron próximas en otros tiempos y que la colonización dejó distanciadas.







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